martes, 24 de julio de 2007

A oscuras


Barcelona anoche.

Así es como nos tienen autoridades, políticos, empresarios... Una ciudad moderna y cosmopolita, una de las grandes metrópolis de un país que pretende algún día ser miembro del G7, actual plató de Woody Allen, una de las ciudades más caras del planeta... se sumerge en el caos y el despropósito por una simple avería eléctrica.

Ayer día 23 de julio de 2007, a las 10:53, una caída en una línea de alta tensión produjo la avería de 6 subestaciones urbanas, dejando la ciudad prácticamente sin energía eléctrica. Hospitales, ascensores, empresas, usuarios, transportes... todos sufrieron los efectos. Esta mañana, 20 horas después de la avería, en mi domicilio sigue sin haber energía eléctrica. Los responsables dicen que pueden pasar días o semanas hasta que se restablezca el servicio con normalidad. Yo, de entrada, ya tengo que tirar toda la comida del frigorífico (evidentemente pasaré la factura a quien corresponda).

¿Cómo es posible esto? Pues porque Barcelona tiene la red eléctrica más deficiente de España, que data de los años 70. Los abonados de esta ciudad pagan el 25% de la energía eléctrica del país, y a cambio sólo reciben el 15% para mantenimiento. Y encima "LA" compañía eléctrica FECSA-ENDESA (sólo hay una, es un monopolio) nos acaba de subir las tarifas por encima del IPC.

¿Y cómo hemos llegado a esa situación? Pues con el permiso de los políticos, de todos ellos. La Generalitat ha abierto un expediente informativo a las compañías eléctricas, para que aclaren la situación (¡vaya medida!), CiU echa la culpa a las pocas inversiones en infraestructuras (y cuando ellos gobernaban, ¿qué?), el PP echa la culpa al tripartito, y IC y Els Verds piden que no se mezcle el asunto con la línea de superalta tensión. Pero señores: ¿alguna solución? Recordemos que el actual presidente de la Generalidad fue Ministro de Industria, y que el actual Ministro de Industria, Joan Clos, fue alcalde de Barcelona. Algo podrían hacer, ¿no?

¿Qué medidas se han tomado? Por lo visto se han podido reparar 4 subestaciones, y actualmente sólo quedan la de Urgell y la de Maragall, destruída por completo. Las compañías andan locas buscando grupos electrógenos por todo el país (¿acaso no tienen?). En los primeros momentos, cuando ni la telefonía móvil funcionaba y se estaban rescatando personas de ascensores o de túneles del Metro, el alcalde de Barcelona recomendó no utilizar el transporte privado, o sea, ir a los sitios andando (o volando), porque no funcionaban Metro, ni FCG no Trambaix, los semáforos no iban, etc... Paradójicamente, la avería eléctrica no afectó a Renfe. Se han movilizado 200 patrullas de policías, tanto locales como autonómicos, para velar por la seguridad en las calles: ayer por la noche, desde Sagrada Familia hasta mi casa, en la más completa oscuridad en las calles Provença y Mallorca, no ví ninguna de esas patrullas. Menos mal que daban algo de luz los coches que pasaban, o los transeúntes con sus teléfonos móviles o linternas. También dicen que el tráfico en los cruces sería regulado por agentes de seguridad: entre ayer y hoy sólo he visto uno, que hoy ya no estaba donde ayer.

Entre tanto, la gente está desinformada, la mayoría no pueden comer ni asearse (por culpa de nuestra dependencia de la electricidad), los mercados y la restauración deshaciéndose del género perecedero... un caos que una ciudad como Barcelona no se debería permitir. A este nivel nuestros recursos son comparables a los de cualquier país tercermundista.

Los que pugnaban, OPA mediante, por el control de FECSA-ENDESA, ¿ya conocían estos pormenores? ¿Ya sabían que esta compañía monopolística no disponía de planes de contingencia para afrontar semejantes crisis?

Hacía meses que no escribía nada nuevo en mi blog, porque no se me ocurría qué explicar. Ahora tampoco es que explique nada que nadie sepa, pero al menos me desahogo. Estoy terriblemente indignado, y ya digo que personalmente sólo me ha supuesto la pérdida del contenido de mi frigorífico, pero es que es intolerable esta situación.

Un saludo desde la oscuridad.